jueves, 28 de julio de 2011

Blitz

Seguro que todos vosotros os habéis encontrado alguna vez en esta situación: Por cualquier motivo (dolor de cabeza, examen al día siguiente, hemorragias menstruales, intoxicación por radiación, etc.) os veis obligados a abandonar a vuestro grupo de amigos a horas tempranas o, directamente, no podéis quedar con ellos; al día siguiente os llegan noticias de que os perdisteis una fiesta colosal, increíble, de aquellas que jamás vuelven a repetirse. Vosotros intentáis mantener el tipo y os comportáis con cierta indiferencia, de cara al público os alegráis de que vuestros amigos se lo pasaran tan bien. Sin embargo, por dentro os corroe la envidia.

Cuidado, que con esto no quiero decir que no os haga gracia que vuestros amigos se lo pasen bien en vuestra ausencia, sino el hecho en sí de haberos perdido una ocasión única y especial. La diferencia entre ambas cosas es pequeña, pero existe, y no quiero que penséis que soy un cabrón que cuando debe quedarse en casa se pasa el tiempo deseando que sus amigos no se diviertan un ápice.

Ciertamente, es normal que esto pueda suceder en alguna ocasión. Las probabilidades de que el día o la noche en que decides ausentarse acaben resultando memorables están ahí. No obstante, cuando este hecho empieza a ser algo habitual, deberíamos preguntarnos qué es lo que sucede.

Si resulta que en cada puñetera ocasión en que nuestros amigos se encuentran sin nosotros los niveles de diversión y desenfreno llegan a límites legendarios habría que empezar a preocuparse. ¿Estamos malditos? ¿Hay alguna extraña fuerza cósmica que conspira en nuestra contra y desea que nos perdamos todos aquellos eventos que queden grabados en la memoria de nuestros camaradas? ¿O tal vez se trata simplemente de un amigo tocapelotas que tiene la extraña afición de exagerar las situaciones, convirtiendo una noche del montón en  una orgía dionisíaca, con el único fin de que nos carcoman los celos?

Expertos de todas partes del mundo se encuentran estudiando este fenómeno a la espera de poder dar con una respuesta al enigma. Por lo que a mí respecta, haré oídos sordos a los comentarios que pueda hacer la gente sobre los eventos a los que me ausento. Porque ya sea cosa de un hechizo, del karma o del gilipollas de turno, nada va a hacer que me arrepienta de las decisiones que tome (ya sean voluntarias o forzadas por elementos externos).

Que les den por culo a todos, yo quiero volver a ser Fornido Rock.


miércoles, 20 de abril de 2011

Nueva década, nuevas reglas

¿Hay alguien ahí? ¿Por algún casual todavía quedan personas que entren en este rinconcito de la red perdido de la mano de dios? Si es así, me alegro.
Hace mucho tiempo desde la última actualización, lo se; pero cuando uno pasa por un periodo de sequía creativa suele ocurrir que no encuentra ninguna idea para escribir. Me diréis que los temas que acostumbro a tratar tampoco necesitan de una especial creatividad ni imaginación, tenéis razón; no obstante, tampoco quiero limitarme a aburriros con mi vida diaria porque, sinceramente, ni a vosotros os interesará ni yo tengo intención de que sepáis de mi mas de lo estrictamente necesario.
En fin, mientras trabajo en un proyecto con el que espero dar un soplo de aire fresco a este blog, intentaré actualizar más a menudo, sin largas pausas como ha ocurrido en esta ocasión.
Y, entrando de una vez en materia, regreso por todo lo alto con un tema por el cual, algunos de vosotros, podríais tildarme de friki o antisocial: ir solo al cine.
Hoy, sin ir mas lejos, estaba aburrido en casa y me he decidido a ir solo al estreno de "Scream 4". Si, soy un sentimental y no me ha importado pagar por ver la nueva entrega de una saga que me ha hecho pasar buenos ratos en el pasado. Lo cierto es que la película ha estado bastante bien, más de lo que esperaba, y os la recomiendo si queréis pasar el rato con una película de terror a la vieja usanza, entretenida y sin pretensiones.
No obstante, este no es el tema a tratar. 
En la actualidad, ir al cine se ha convertido en una práctica social, ya sea con la familia, con amigos o con la novia, lo normal es ir con más gente y no es habitual ver a alguien yendo solo a ver una película.
Yo disfruto acudiendo solo al cine. Me ahorro muchos quebraderos de cabeza que se producen cuando uno va en grupo: no he de ponerme de acuerdo en que película ir a ver, ni que sesión, ni nadie llega tarde y me toca entrar a la sala una vez empezado el film. Llamadme borde, pero si se supone que vas al cine a ver la película, no necesitas a nadie más al lado para realizar tal actividad.
Ojo, no penséis que soy un ermitaño que rehuye el contacto humano. Disfruto también al ir al cine acompañado, no obstante, me parece que ir solo debería ser algo que no extrañase a los demás cuando se lo cuento.
Por eso os digo: id solos al cine algún día; no os comáis la cabeza intentando encontrar a alguien que os acompañe, cuadrando horarios y haciendo malabarismos con la agenda. Simplemente buscad una peli que os interese, comprad la entrada y disfrutad de ella. Ya me contaréis.
¡Un saludo para todos!


lunes, 14 de marzo de 2011

La Fórmula del Éxito

Bueno, bueno, ha pasado más de una semana desde la última actualización. ¿Me echabais de menos? Lo cierto es que estos días no han sido los más idóneos para escribir nada, tanto por falta de ideas como por falta de tiempo. Sin embargo, una vez que el Carnaval ha terminado y se han dejado atrás sus secuelas físicas y psíquicas, llegó la hora de ponerse de nuevo manos a la obra e inundaros con todo aquello que me apetezca contar y vosotros no tengáis el más mínimo interés en escuchar.
Y vuelvo a la carga hablando del mismo tema que en la entrada anterior: el Carnaval.
Quien más y quien menos, ha escuchado hablar alguna vez sobre el Carnaval de Sitges; un pomposo despliegue de carrozas, disfraces y música a todo volumen que, para aquellos que no salen disfrazados en alguna de las muchas collas, puede llegar a hacerse interminable. No nos engañemos, pese a encantarme el Carnaval, algún año que he tenido que ver el espectáculo desde la barrera me he cansado rápidamente de la procesión de carrozas y estoy convencido de que aquellos que habéis vivido esta situación en vuestras carnes estáis de acuerdo conmigo.
En el lado contrario están aquellos que participan en la rua, que se ven sometidos a un extraño fenómeno espacio-temporal que comprime el tiempo de tal manera que las horas que dura todo el recorrido parece que son unos cuantos minutos.
Pero bueno, antes de irme más por las ramas volveré al tema en cuestión que quería tratar. Y es que con el paso de los años, he podido ir comprobando como la temática de los disfraces de la mayoría de las collas ha ido encaminándose cada vez más a lucirse y enseñar carne que a buscar un disfraz original y divertido. Plumas, torsos desnudos, tangas microscópicos… llega el punto en que algunos disfraces parecen copias los unos de los otros a las que solamente se les ha cambiado el color. “¿De qué es tu disfraz? Fantasía de…” con este título se denomina a los diferentes disfraces que recuerdan muy vagamente a aquello en lo que se supone que se inspiran.
Tal ausencia de ropa, me hace pensar que los diseñadores de estos disfraces deben creer que estamos en Rio de Janeiro o en las Canarias, olvidándose que en realidad vivimos en la costa del Mediterráneo y que aquí, en febrero, acostumbra a hacer un frío que te cagas. Ojo, que a mí me parece perfecto ver a mujeres ligeras de ropa, pero bueno para su salud no debe ser (la hipotermia acecha, amigas) y, sin ánimo de ofender, hay quienes no están hechas (o hechos) para llevar según que disfraces.
Pero, por suerte, todavía se pueden encontrar collas que buscan la originalidad y la diversión. Su única pretensión es pasarlo bien y divertirse, nada más. Y pese a que tal vez cuentan con disfraces más sencillos, cumplen con creces su objetivo. Esta es la Fórmula del Éxito.
La verdad, prefiero llevar un disfraz que menos ostentoso pero que sea más divertido  y pueda liarla a gusto (impagable la mezcla entre Batman y violador de este año), que gastarme un dineral en un disfraz sin personalidad y que tenga como único objetivo el lucimiento personal. Sobre todo teniendo en cuenta que no hay tanto que lucir…


jueves, 3 de marzo de 2011

Alabem tots al rei dels poca-soltes!!

¿Cuando cae Carnaval este año? Se trata de una pregunta que todos hemos escuchado alguna vez que otra y es que la movilidad en la fecha  de esta festividad es algo que nos trae de cabeza a más de uno. No obstante, la espera ha llegado a su fin y tras más de un largo año, podemos decir que el carnaval ha vuelto. ¡Ya era hora!
Disfraces, carrozas, comparsas, merengadas, música en las calles y la impunidad para dar rienda suelta a las mayores locuras; todos estos elementos conforman un cóctel explosivo que convierte al carnaval en una de las mejores festividades del año.
Y es que uno, en carnaval, tiene carta blanca para hacer todo aquello que puede estar mal visto durante el resto del año. Mediante el uso de un disfraz, que siempre otorga algo de anonimato y te permite adoptar una personalidad diferente, y la mayor permisividad de la que hace gala la gente, estos días se convierten en una válvula de escape para soltar todo aquello que nos guardamos al no ser bien aceptado socialmente o simplemente porque no nos atrevemos a hacerlo.
Tampoco os asustéis, no tengo pensado matar a nadie ni nada por el estilo. Simplemente, en estas fechas me siento menos cohibido a la hora de hacer el gilipollas en publico. Dejaré que sea mi disfraz el que me lleve a mí y no la inversa. A ver donde acabo...
De modo que, amigos, dejad de lado la vergüenza, los prejuicios y todo aquello que suponga un lastre y preparaos para unos días de diversión, locura y desenfreno. ¡Disfrutad tanto como podáis!

Per Carnaval, tot s’hi val!!!


miércoles, 2 de marzo de 2011

Igualdad de pacotilla

Hace un rato estaba viendo la tele y ha aparecido una noticia que hablaba sobre la prohibición que acababa de imponer la Unión Europea sobre el hecho de tener en cuenta el sexo del conductor a la hora de contratar el seguro de un automóvil. Hasta el momento, las mujeres han gozado de un precio menor al de los hombres, pero a partir del 2012 esto va a dejar de ser así. Gracias a las denuncias de asociaciones de consumidores (originadas en Bélgica me ha parecido escuchar), el precio que pagan las mujeres se equiparará al de los hombres.
Lo cierto es que me ha parecido algo vergonzoso.
Según las estadísticas, las mujeres sufren menos accidentes que los hombres (el típico estereotipo de la mujer inepta al volante parece que es un mito, estimados misóginos) y por ello hasta ahora habían gozado de estos descuentos. ¿Por qué ahora quitárselos? Al igual que se debe pagar más por ser un conductor novel, ya que según otras estadísticas el riesgo de sufrir un siniestro es mayor, veo completamente lógico que si las mujeres suelen accidentarse menos también paguen menos.
Se supone que es todo una cuestión de igualdad.
En un mundo moderno y tolerante como el nuestro, en el que siguen dominando las actitudes machistas, se despide a embarazadas y hay mujeres que cobran un sueldo inferior por el simple hecho de ser mujeres, es inconcebible que aquellas que, según los estudios, se han demostrado como conductoras más prudentes, disfruten de beneficios en el seguro de su vehículo mientras que los hombres debamos pagar más.
No nos dejemos engañar por una cortina de humo como esta y observemos aquello que intentan escondernos. El leitmotiv presente en cada rincón de la sociedad de hoy en día. El único e inimitable Don Dinero.
¿Realmente nos encontramos ante un problema de igualdad? Muy bien. Bajad el precio de los seguros a los hombres para que paguemos lo mismo que las mujeres y listos. ¿Qué pasa, no os parece bien? Vaya por dios… Todo lo que sea ganar más dinero perfecto, pero si es a la inversa la cosa ya no pinta tan bonita.
Generaciones de mujeres que lucharon por sus derechos estarán removiéndose en sus tumbas al ver como aquello por lo que pelearon es utilizado como mera excusa para amasar dinero.
En fin, ante nosotros un nuevo y bochornoso capitulo del culebrón que es nuestra sociedad. Como de costumbre, intentando distraer nuestra atención de sus verdaderos propósitos mediante cuestiones importantes que convierten en simples señuelos que no engañan a nadie.
Hoy le ha tocado a la igualdad de sexos. ¿Qué será lo siguiente?


domingo, 27 de febrero de 2011

1-Up!! Stage 1 - Resident Evil 2

Todo aquel que alguna vez haya jugado a un videojuego reconocerá la expresión “1-Up” como aquella que te indicaba que acababas de ganar una vida extra. Algo que hace unos años encontrabas en todos y cada uno de los videojuegos que había en el mercado se ha convertido ahora en algo relegado a géneros muy concretos, encontrando como máximo exponente el llamado género de “plataformas”. Aún así, pese a seguir existiendo, el hecho de ganar vida extra ha pasado a ser algo meramente anecdótico; desde que empezaron a poder grabarse las partidas, el temor a que el quedarte sin vidas te obligara a empezar el juego desde el principio desapareció para siempre.
En fin, como habréis supuesto, aquí voy a hablar de videojuegos; algo que algunos consideraran como meros pasatiempos pero que yo creo que en los últimos años ha llegado a convertirse en un verdadero arte. Algunos diseñadores de videojuegos han conseguido crear argumentos tan exquisitos que harían morirse de envidia a muchos escritores o cineastas. El videojuego ya no es sólo un entretenimiento, se ha convertido en una nueva manera de narrar historias.
No seguiré un orden cronológico, ni temático, ni nada por el estilo; a medida que los diferentes títulos me vengan a la mente iré escribiendo sobre ellos. No os extrañéis si un día os hablo de un videojuego de Playstation 3 y al siguiente lo hago sobre uno de GameBoy.
Bueno, vamos al lío.
Corría el año 1996 y un joven pero prometedor diseñador japonés llamado Shinji Mikami, que trabajaba en la conocida empresa nipona Capcom (famosa por videojuegos como Street Fighter o Megaman, entre otros), sería el artífice de la idea de la que surgiría Resident Evil (Biohazard en Japón). Una gran saga acababa de nacer y, con ella, el género del Survival Horror.


El éxito de Resident Evil fue arrollador y en 1998 vio la luz su secuela, Resident Evil 2; el que para muchos es la mejor entrega de toda la saga.
Lo cierto es que durante todos estos acontecimientos, me encontraba en la más absoluta inopia. Pese a que Playstation ya llevaba pegando fuerte algunos años, yo todavía seguía anclado en los 16 bits con mi SNES y mi Megadrive. Del primer Resident Evil ni siquiera había oído hablar y de su secuela tan sólo me llegaban retazos de información que escuchaba en conversaciones durante el recreo. Palabras como Liker, Leon, Claire, Birkin o Racoon City no significaban nada para mí, pero a medida que fui consiguiendo detalles más concretos no pude evitar empezar a sentir una irrefrenable curiosidad por probar aquel juego personalmente.
Cuando por fin fui poseedor de una flamante Playstation, no tarde en alquilarlo y comprobé emocionado que superaba con creces las expectativas que me había creado. Pese a no tener una comprensión completa sobre el argumento debido a que no había jugado a la primera parte, este me enganchó de tal manera que no pude parar hasta completar el juego. Ni siquiera el miedo y la tensión ante las situaciones que se me planteaban consiguieron hacerme desistir.
La historia de Resident Evil 2 comenzaba unos pocos meses después del final de la primera parte y nos ponía en la piel de Leon S. Kennedy o de Claire Redfield (hermana de uno de los protagonistas del juego original) que se veían inmersos en el caos de una Raccoon City infestada de zombies y otras criaturas de pesadilla. Con este punto de partida, se iniciaba una desesperada lucha por la supervivencia que llevaría a los protagonistas a enfrentarse al horror con tal de escapar con vida de la ciudad.


La principal novedad en esta secuela, que excepto algunos cambios mantenía una mecánica de juego muy similar a la de su predecesor, es que contaba con dos discos, uno para cada personaje protagonista. Gracias a esto, el jugador podía vivir cuatro historias diferentes dentro del mismo juego. Por ejemplo, si uno decidía jugar su primera partida controlando a Leon, al acabarla y cargar de nuevo podías jugar la historia de Claire, que tenía lugar de forma paralela a la del protagonista masculino. Y en caso de que la primera partida fuese con Claire, la historia de esta y la posterior con Leon serían diferentes. Este hecho permitía alargar considerablemente la vida útil del juego, obligando a superarlo cuatro veces para poder conocer todas las variables posibles dentro de la historia. Lamentablemente, esto no se repitió en entregas posteriores y tan sólo los dos primeros juegos de la saga dieron la opción de escoger protagonista (en Resident Evil podías elegir entre controlar a Chris Redfield o Jill Valentine, pero sus escenarios eran prácticamente iguales y no había la posibilidad de jugar la historia paralela como si ocurría en su secuela).
Ambientación y música se entremezclaban en una harmonía perfecta que te mantenía en tensión durante toda la partida, encontrando tan solo algo de reposo en las diferentes salas para guardar, a salvo de las hordas de zombies y monstruos que querían acabar con nuestras vidas. Escenarios como el de la comisaria quedarán grabados a fuego en el recuerdo de los aficionados al género como algunos de los más perturbadores que han visitado.


Tiempo más tarde pude probar el Resident Evil original y, tras la salida del remake de este para GameCube, la primera entrega se convirtió en mi favorita tanto por argumento, por ambientación y por el carisma que destilaban sus personajes.
Muchas fueron las secuelas que vinieron después, pero con el tiempo la saga ha ido perdiendo fuelle y ha dejado de lado el terror para centrarse en la acción; algo que, personalmente, me parece un completo error.
No obstante, Resident Evil 2 sigue encontrándose en mi lista de mejores juegos de la historia y todavía espero que algún día los señores de Capcom se decidan a lanzar un remake para las consolas actuales, lo que sería una autentica pasada.
Si alguno de vosotros no lo ha probado, le recomiendo que intente hacerlo. Hoy en día hay multitud de emuladores que permiten jugar cómodamente en el pc a antiguos clásicos y este es uno que cualquier aficionado al terror debería probar.
En fin, seguro que me dejo cosas a comentar pero no quiero alargarme más.
¡Hasta la próxima!

¡The entire city is infested with zombies and monsters!


jueves, 24 de febrero de 2011

I want to break free

No me gusta pensar.
No me malinterpretéis; no intento pasarme todo el día en una especie de estado de meditación zen que mantenga mi mente en blanco, nada más lejos de la realidad. No obstante, me gusta mantenerme ocupado con algo que evite que me ponga a pensar en cosas más profundas. Lástima que, tarde o temprano, siempre llega ese momento en que me encuentro a solas conmigo mismo y no puedo evitar dar rienda suelta al dialogo interior.
Y, últimamente, estas reflexiones giran en torno a una gran pregunta: ¿Hacia dónde estoy encarrilando mi vida?
Es triste, y lamentablemente hay mucha gente que se debe sentir igual que yo, pero con 23 años no tengo ni la más mínima idea de que quiero hacer en el futuro. No sé a dónde quiero ir y no puedo quitarme de encima la sensación de que ahora no hago más que perder el tiempo. No tengo trabajo, mis estudios me aburren, la rutina se me antoja como una soga que se va cerrando alrededor de mi cuello lentamente, asfixiándome. Me siento como un pájaro encerrado en una jaula; rogando día y noche para que la puerta de esta se abra y pueda extender las alas y volar en libertad.
Odio pensar.
Sé que no debería darle tantas vueltas a este tema pero, sinceramente, no puedo evitarlo. Es algo que me asalta una y otra vez en cuanto bajo la guardia creyendo que ya lo he dejado atrás.
Podéis decirme que porque no hago nada para poner fin a esta situación, pero es que no se qué solución puede haber. ¿Intentar encontrar algunos estudios que me motiven más? Tengo un lio mental demasiado grande como para decidirme por algo. ¿Huir y empezar de nuevo en otro lugar? Me faltan cojones para hacerlo. ¿Agachar la cabeza y reprimir todas mis preocupaciones? No creo que acabase muy bien…
En fin, no quiero aburriros con mis lamentaciones, pero he pensado que, tal vez, plasmando por escrito aquello que me preocupa consiga desahogarme un poco. De momento, parece que me siento algo mejor.
Intentaré dejar de preocuparme tanto por esto y dedicarme a vivir el momento. Que la vida es demasiado corta y pasa excesivamente rápido como para perder el tiempo inmerso en reflexiones que no hacen más que deprimirte.
Carpe Diem.