miércoles, 25 de enero de 2012

Gran Terror a Pequeña Escala

¡¡Buenas a todos!!
Esta época del año son malos días para los estudiantes. Las últimas semanas de enero siempre vienen cargadas de exámenes y entregas de trabajos que monopolizan el tiempo de aquellos que, como yo, dejan las cosas para última hora. Y todo se vuelve más agobiante si tienes a tu alcance cosas con las que distraerte.
Y es que ayer cayó en mis manos la ultima entrega de la saga Resident Evil (de la cual ya os he hablado con anterioridad), Resident Evil: Revelations, para Nintendo 3DS. Y como no puede ser de otro modo, no he esperado a que el volumen de faena tengo en estos momentos disminuya para ponerme a jugar con él.


No lo he podido probar mucho, pero lo poco que he jugado me ha recordado enormemente a los Resident Evil clásicos, aquellos que tantos sustos nos pegaban a los amantes del género, antes de que la locura se apoderase de las gentes de Capcom y convirtieran la saga en un juego de acción. Ambientes oscuros y cerrados, sonidos acechantes y enemigos duros de pelar a los que apenas lograremos hacer frente con la escasa munición de la que disponemos. ¡¡Esto es survival horror, hostias!!
Lo cierto es que estoy muy contento. Me encanta ver como la saga ha regresado a sus orígenes aunque sea en una consola portátil. Además, a primera vista la historia de Revelations parece que va a ser interesante y siempre es un placer volver a ver rostros conocidos como los de Chris Redfield o Jill Valentine (¿¿puede ser un personaje de videojuego tu mujer ideal?? xD). Sin embargo esto me preocupa ya que seguro que me va a mantener enganchado a la consola en vez de dedicarme a estudiar…
Pero bueno, soy una persona responsable y ordenada. De buen seguro que voy a saber organizar mi tiempo para poder disfrutar del juego sin que esto afecte a mis estudios. ¿O no?
¡¡Que acabéis de pasar un buen miércoles y hasta la próxima!!

No he podido evitarlo. Es verla y se me cae la baba...
PD: Fins que no posi un enllaç directe entre els dos blocs, podeu llegir la versió en català a través d'aquí.

jueves, 19 de enero de 2012

La Verdad Duele

Hoy una compañera del trabajo se quejaba, al borde del desmayo, de que otra hacia muy mala olor. No se trataba de un hecho aislado. Siempre huele mal, pero hoy ese aroma era especialmente repugnante. La pobre chica estaba al borde del colapso. Se mantenía apartada todo lo que podía de la otra intentando escapar de aquella peste, algo bastante inútil puesto que está obligada a pasarse horas a escasos metro y medio de la compañera olorosa.

Esto me ha hecho pensar en si esta chica haría bien en decirle algo a la otra en un intento de que cambie sus hábitos de higiene. Es evidente que cualquier cosa que le diga va a sentarle mal, desde el más elaborado discurso hasta un “¡¡dúchate, guarra!!”. Sin embargo, tal vez con eso conseguiría poner fin a los malos ratos que le toca pasar cada mañana.

A mi me pasó algo parecido cuando iba al instituto. Uno de los profesores hacia un olor de mil demonios y sus clases, ya sin entrar en el tema de la docencia, se convertían en un autentico calvario. Claro que este era un caso bastante especial, ya que el susodicho profesor también era el director del instituto y ni tan siquiera otros profesores, que estaban al tanto del malestar de los alumnos, se atrevían a decirle nada. Pero en la situación de hoy, tratándose de un hecho de igual a igual, entre dos trabajadoras del mismo rango, ¿porque no decir algo?

Este tipo de confesiones, donde puede herirse la sensibilidad de otra persona, siempre son muy complicadas. ¿Pero hasta que punto no es mejor que esa persona se sienta ofendida si con ello se da cuenta de que debe cambiar su actitud? ¿Debería primar el bienestar del grupo antes que los sentimientos de un solo individuo?

¿Vosotros que pensáis? ¿Os habéis encontrado alguna vez en una situación similar? ¿Qué es lo que hicisteis? ¿Habría que decirle a la compañera olorosa que se acostumbre a ducharse mas a menudo? ¿O debería la otra callarse y buscar métodos para aguantar el tipo como una pinza en la nariz o una mascara antigás?

¡¡Comentad anda, que es gratis y no cuesta nada!!

miércoles, 18 de enero de 2012

La Ciencia de la Deducción

No siempre es fácil adaptar un libro al cine o a la televisión. Ya sea justificadamente o no, siempre habrá aquellos que pongan el grito en el cielo una vez visto el resultado: este actor no me pega en el papel, me imaginaba este lugar de otra manera, han recortado tal escena, etc. Y ya en el caso de que la adaptación sea mucho más libre y se permita realizar cambios en el trasfondo de la historia o modificar completamente los eventos que en ella se narran, la situación se vuelve todavía más peliaguda.
Es por eso que cuando me enteré de que habían realizado una serie de televisión que narraba las aventuras de Sherlock Holmes si este viviera en la época actual, no pude hacer otra cosa que sentir cierto recelo. Siempre me ha gustado el personaje de Holmes y me daba miedo ver lo que podían haber hecho al someterlo a cambios tan radicales como los que el planteamiento de la serie me hacía suponer.


Creado por Sir Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes hizo su primera aparición en la obra “Estudio en Escarlata”, publicada el año 1888, y desde el instante en que sale a escena se puede ver que se trata de un hombre peculiar, sumamente inteligente y cuyas increíbles capacidades de deducción le permiten averiguar en una fracción de segundo que el hombre que se convertirá en su mejor amigo y compañero de aventuras, el doctor John Watson, es médico y ha estado largo tiempo sirviendo en el ejercito británico en Afganistán. A esta primera novela le siguieron multitud de relatos con el extravagante detective como protagonista y, con el paso de los años, Holmes se ha convertido en el referente por antonomasia de la literatura detectivesca y el primer personaje que a uno le viene a la cabeza cuando escucha la palabra “detective”.

Pero volviendo al tema principal, una vez vistas las dos primeras temporadas de Sherlock (3 capítulos de hora y media aproximadamente cada una) he de decir que mis temores respecto a lo que podía encontrarme eran totalmente infundados. Los creadores de la serie han sabido adaptar muy bien a Holmes al mundo actual sin hacer que pierda muchas de las peculiaridades que hacen tan interesante al personaje. Sus aventuras en el Londres del siglo XXI siguen conservando el espíritu de las originales escritas por Conan Doyle, algunas de ellas empezando con la misma premisa que estas y luego divergiendo completamente, u otras salpicadas de guiños que aquellos fans del detective identificaran fácilmente.


Sin embargo, este no es el único Holmes que podemos encontrar a día de hoy. Y es que este comienzo del 2012 ha estado marcado por el estreno, prácticamente simultáneo, de dos versiones de Sherlock Holmes completamente diferentes. Una es la de la serie que acabo de mencionar y la otra está en el cine, con un Holmes interpretado por Robert Downey Jr. bajo la dirección de Guy Ritchie, el cual nos ofrece una visión del detective en época victoriana bastante más centrada en la acción y la aventura que en la investigación propiamente dicha. La primera parte de las aventuras del Holmes de Ritchie, estrenada en 2009, me gustó bastante; pero la secuela, titulada Juego de Sombras, me ha parecido que dejaba excesivamente de lado la faceta detectivesca decantándose más por una “buddy movie” (ojo, que la primera ya lo era, pero la historia de detectives estaba ahí) y me ha dejado un sabor de boca bastante agridulce. No puedo decir que la película me desagradara, pero ha quedado totalmente eclipsada por el Sherlock televisivo, con un magistral Benedict Cumberbatch como Holmes y un Martin Freeman dándole la replica perfecta como John Watson.

En definitiva, Sherlock Holmes está de moda y lo podeis encontrar en versiones para todos los gustos. Pero desde aquí os recomiendo fervientemente que, si tenéis que elegir entre alguno de los dos, le deis una oportunidad a esta genial serie, demasiado corta para mi gusto, pero con la que estoy seguro que disfrutareis como enanos y que la hora y media que dura cada episodio se os pasará en un suspiro.


miércoles, 11 de enero de 2012

¡¡Happy Birthday!!

Mientras escribo esto todavía no acabo de creérmelo. ¡¡El blog cumple un año!! En el momento de abrirlo jamás imagine que duraría tanto tiempo en funcionamiento vistos intentos anteriores de hacer algo parecido. Bien es cierto que tampoco he sido especialmente productivo en lo que a publicaciones se refiere, pero creedme que para mí ya es un record.
Encaro este segundo año de vida del blog con varias ideas que no se si voy a llevar a cabo, pero bueno, intentaré adoptar una actitud madura y responsable para realizarlas en algún momento u otro.
De momento, la idea a la que si que voy a dar realización es a la de abrir una versión de este mismo blog en catalán. Ahora que están tan de moda los ataques contra la lengua catalana, que mejor que romper el dominio que hasta el momento ha tenido el castellano en mis escritos, ¿no? Para todos aquellos que queráis hacer el cambio, aquí tenéis el link a seguir:


En fin, me despido por hoy dándoos las gracias a todos aquellos que me habéis acompañado durante este año, habéis aguantado mis tonterías y habéis comentado al respecto. ¡¡Espero veros por aquí durante muchos años más!!
¡¡Hasta pronto!!



domingo, 1 de enero de 2012

...Vida Nueva

Como ya dije ayer, no hay nada como empezar el año con una buena resaca. Durante la noche anterior, el beber mucho parece una buena idea para alegrarse y no notar tanto el frío, pero cuando te despiertas pasado el mediodía del día siguiente te odias a ti mismo por tomar esa decisión.
En fin, no me enrollaré más porque no tengo ganas de seguir frente al ordenador. Tal y como prometí, aquí dejo mi lista de propósitos de año nuevo.

1) Escribir mas en el blog.
2) Sacarme el carnet de moto.
3) Hacer mas ejercicio.
4) Encontrar unos estudios que me apasionen.
5) Conseguir un trabajo estable.
6) Viajar a otro continente.
7) Independizarme.
8) Hacer un trío.
9) Construir una maquina del tiempo con un DeLorean.
10) Conquistar el mundo.

No es muy larga ni muy original, lo se. Pero ahora mismo no estoy para más. ¿Cumpliré alguno de los objetivos de la lista? Solo el tiempo lo dirá.
Por lo que a mi respecta, me voy a arrastrar penosamente hasta la cama.
Feliz 2012 a todos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Año Nuevo...

31 de diciembre “once again”. Sé que suena tremendamente trillado, pero es verdad eso de que el tiempo pasa volando. Uno no se da cuenta y nuestro pequeño planeta ya ha dado una vuelta alrededor del Sol una vez más. Eres un año más viejo y en muchos casos (el mío incluido) ves ante ti 365 días más en los que no tienes ni idea de que vas a hacer.

Este 2011 ha sido un año lleno de momentos dramáticos: la crisis económica, el terremoto en Japón, los recortes, el auge del PP, la muerte de Amy Winehouse y Steve Jobs, la boda de la Duquesa de Alba…
Pero bueno, no nos pongamos dramáticos. Hoy es un día de celebración, lo imponen los cánones sociales de la actualidad. ¿Y quien soy yo para ir en contra de lo que dictan las normas?

Por si no hemos tenido suficiente estos días pasados, hoy hay que reunirse de nuevo para realizar una cena pantagruélica que nos deje al borde de la indigestión. Después tendremos que intentar comernos las doce uvas de la suerte al ritmo de las campanadas, evitando morir ahogados en el proceso. Y acto seguido es imperativamente necesario salir de fiesta y beber hasta el coma etílico, ya que no hay mejor manera de empezar el año que una resaca de esas que hacen historia. Luego hay otras tradiciones como la de llevar ropa interior roja o beber champán con un anillo de oro en la copa, pero bueno, eso ya queda a elección del consumidor.

Este también es el momento en que la gente se piensa los conocidos como “propósitos de año nuevo”, una serie de objetivos a cumplir durante el año que empieza y que uno sabe perfectamente en el momento de planteárselos que jamás de los jamases va a cumplir. Como yo no puedo ser menos, compartiré con vosotros una lista de algunos de mis propósitos de este año. Si queréis podéis usarlos como inspiración para los vuestros o ponerme a parir por lo absurdo de ellos.
Eso sí, tendréis que esperar hasta mañana. Si la resaca me permite ponerme frente al ordenador, claro…

¡¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!!


martes, 15 de noviembre de 2011

Dark days are coming

No me gusta la época de elecciones. Desde todos los medios de información nos bombardean incesantemente con los programas, propuestas y cruces de acusaciones de los diferentes partidos políticos. Mentiras sobre mentiras con el único fin de movilizar a las masas aborregadas para que voten, haciéndoles creer que, si salen elegidos, van a acabar con todos los problemas del mundo. Y lo peor de todo es que muchos les creen.
El caso es que las elecciones de este próximo domingo me  gustan menos que ningunas otras. Por mucho que me duela decirlo, está clarísimo que nos encontramos a las puertas de cuatro años de gobierno de la derecha. Esto es a lo que nos lleva el asqueroso bipartidismo. Antiguos votantes de izquierda que, ajenos a la existencia de otros partidos más modestos, se limitan a votar a la otra cara de la moneda, como si esa fuese la única alternativa posible. Y mientras, los “españoles de bien” votando fielmente a su querida, casposa y retrógrada derecha.
La economía está siendo el tema estrella de esta campaña electoral. Sí, es cierto que la cosa está  jodida. Pero oye, que no todo es el dinero en esta vida ni la situación es exclusivamente culpa de los socialistas (por si alguien todavía no lo sabe, la crisis es a nivel mundial). La gente parece que se traga las promesas vacías de los populares, como si Rajoy fuese una especie de rey Midas que convierte en oro todo lo que toca y que caga diamantes si desayuna cereales con fibra, el genio de la lámpara que nos sacara de la crisis con sus poderes mágicos, previo voto, por supuesto. Sin embargo, les importa bien poco que esta gente vaya a intentar (digo intentar porque confió que el pueblo no les va a dejar hacerlo pese a que les hayan votado) cargarse algunos de los avances en derechos y libertades que se han hecho en los últimos años.
Cambios en la ley del aborto ya han sido anunciados, y el señor Rajoy dejó caer un silencio que hablaba por si solo cuando en el debate de la semana pasada se le preguntó acerca de si iba a deslegalizar los matrimonios homosexuales. “Uniones de hecho” dijo que deberían llamarse, pero no matrimonios. Decidme de que planeta viene este tío, por favor. Bueno, este y muchos más. Porque cuando el otro día una persona de mi edad me dijo que veía bien que se aboliesen los matrimonios homosexuales porque, según él, no era algo natural, se me pusieron los ojos como platos. Me cuesta creer que haya gente joven que todavía encuentra las relaciones entre gente del mismo sexo como algo extraño y antinatural. Pero bueno, es fácil pillarlos. Me bastó preguntarle que tenía de natural el matrimonio, ya fuese entre heterosexuales u homosexuales, para que se quedara sin argumentos para contestar. ¿Vosotros habéis visto alguna vez una boda entre dos animales en libertad? Si es así, decidme donde que quiero asistir al enlace.
No sé, ahora creo que ya es tarde y la gente no va a recapacitar. Están ciegos y van a sacrificar libertades por dinero. Bueno no, por promesas de dinero. Unas promesas que dudo mucho que se cumplan ya que este tipo de milagros solo pueden hacerlos los magos y Dios. Y los primeros solo están en los cuentos de hadas y el segundo no existe.

Pero eh, que van a crear empleo…

sábado, 5 de noviembre de 2011

El Trastero 2.0

Últimamente ando escaso de ideas. Las musas me esquivan, se cambian de acera cuando nos cruzamos por la calle, no contestan a mis llamadas ni me devuelven los mensajes que les envío por whatsapp. Es por eso que, mientras no estoy inspirado para escribir (ya sea aquí en el blog o por disfrute personal), pues me dedico a hacer otras cosas.
Una de ellas es el pequeño lavado de cara que acabo de hacerle al blog. Mis habilidades de diseño web son más bien limitadas y seguro que más de uno pondrá en duda mi buen gusto. Sin embargo, estoy bastante contento del resultado. No es perfecto, pero al menos es más resultón que lo que había hasta ahora. Espero que este no sea el último rediseño que el blog sufra, señal de que todavía le queda mucho futuro por delante.
¿A vosotros que os parece? ¿Mejor ahora o antes?

sábado, 29 de octubre de 2011

Digievolucionando

Cuando estás en un bar bebiendo, surgen temas de conversación que a veces pueden resultar bastante extraños. Pequeñas divergencias de opinión pueden dar lugar a acalorados debates a grito pelado que se alargan durante horas sin que se llegue a un acuerdo. Y esto es precisamente lo que me sucedió ayer por la noche, cuando me vi inmerso en un surrealista debate acerca de la evolución humana.
Todo comenzó mientras hablábamos de temas sobrenaturales al más puro estilo Cuarto Milenio: las líneas de Nazca, las Pirámides, extraños objetos de hace millones de años cuya tecnología se nos antoja imposible para ese momento, etc. No recuerdo muy bien a que vino, pero la cosa se lió en el momento en que yo solté la frase: “La evolución del hombre se ha estancado”.
Esto propició por parte de uno de mis compañeros de mesa una larga diatriba acerca de un reportaje que había visto en el que una mujer exponía las conclusiones del trabajo de toda su vida que, en resumidas cuentas, venían a decir que el ser humano tiene un reloj evolutivo que le hace evolucionar sean cuales sean las condiciones del medio en dirección hacia un destino fijo marcado desde hace millones de años en su ADN. Por mucho que intenté hacerle comprender que había entendido lo que me quería decir pero que era algo imposible de comprobar y en cierto modo bastante absurdo, no hubo manera de impedir que repitiera esta explicación una y otra vez, como un dogma, en respuesta a cualquiera de las cosas que dije.
No creo que mi punto de vista fuese complicado de comprender. Según Darwin la evolución de las especies se lleva a cabo mediante un proceso de selección natural. Aquellas mutaciones que se muestran más aptas a adaptarse al entorno sobreviven a aquellas que no, se reproducen y la especie da un salto evolutivo hacia delante. Mi teoría es que hoy en día, es imposible que esto suceda con el ser humano. Hace miles de años el ser humano era un animal más y debía adaptarse al medio para sobrevivir. Sin embargo, en la actualidad, cuando en vez de adaptarse al medio, adapta el medio a sus propias necesidades, es imposible que se lleve a cabo esta selección natural.
En las antiguas sociedades humanas aquellos que nacían con algún tipo de discapacidad física o mental tenían muy pocas opciones de reproducirse o, directamente, no lo hacían, extinguiéndose en ellos su línea genética. Hoy en día (salvando casos de sociedades indígenas y similares), un ser humano va a sobrevivir sea como sea e, incluso, va a tener descendencia de forma prácticamente asegurada. ¿Qué más  dará que se produzca una mutación que nos haga desaparecer el dedo meñique o las muelas del juicio? La oportunidad de supervivencia de estos individuos será exactamente la misma que la de aquellos que no posean la mutación. Aquellos supuestamente más evolucionados no van a imponerse a los otros. La humanidad no se va a dirigir en una dirección evolutiva uniforme.
No sé, este tema puede dar mucho de sí. Se pueden tener muchas opiniones diferentes al respecto y, por el momento, es muy difícil, si no imposible, poder comprobar si son ciertas o no. En todo caso me cuesta mucho creer eso de que el ser humano tiene un destino evolutivo fijo e inamovible. ¿Acaso somos como los Pokémon? ¿Nos pasará como a Pidgey, que en el nivel 16 se convierte irremediablemente en Pidgeotto? ¿Si nuestro destino es perder los ojos o las orejas, por muchos efectos negativos que tenga sobre nosotros, es inevitable que suceda?
¿Qué opináis vosotros? ¿Digievolucionamos?


martes, 18 de octubre de 2011

Matí universitari

Martes, nueve y veinte de la mañana. Gracias a los magníficos horarios de RENFE llego a clase diez minutos antes de que esta de comienzo; si cojo el tren siguiente ya llego tarde. Entro en la clase desierta y aprovecho este tiempo muerto para comerme el bocadillo que llevo para desayunar e ir encendiendo el netbook.
Accedo al wifi de la facultad (hoy por suerte funciona, no como ayer) y abro el documento de Word donde tengo los apuntes de la asignatura. Història de los Països Europeus I – Catalunya, no puede haber mejor manera de empezar el día…
La clase no tarda mucho en ir llenándose de gente, aunque para la que acostumbra a haber normalmente hoy está bastante vacía. Con un par de minutos de retraso, el profesor entra en el aula y se dirige hacia su mesa. Empieza a trastear con el ordenador y al momento el proyector hace aparecer unas imágenes en la pantalla. Parece que hoy nos va a pasar un documental. Mira por donde al final la clase puede que no esté tan mal.
La Bomba del Liceu, ese es el tema sobre el que va a tratar el documental. Empezamos con diversos planos del interior del Liceu mientras de fondo se escucha a una mujer cantando opera y la cosa sigue con una serie de entrevistas a historiadores, periodistas, etc. Hablan de Santiago Salvador, el autor del atentado, y básicamente lo ponen a parir, definiendo a todos los anarquistas violentos como personas sin interés.
Durante este tiempo la puerta del aula se ha ido abriendo en varias ocasiones para dejar paso a los más rezagados, que se esfuerzan a recorrer los estrechos huecos que dejan las mesas en estas aulas patera para poder encontrar un sitio donde sentarse.
El documental continua, pasando a hablar de puros aspectos técnicos de la opera que se representaba en el Liceu durante el atentado, Guillermo Tell. Después hablan sobre las bombas utilizadas (una de las cuales no llegó a explotar) y sobre las víctimas causadas por la explosión.
El profesor ha dicho que el documental dura más de ochenta minutos, pero llevamos poco más de media hora y ya han hablado de todos los aspectos que me podrían parecer interesantes al respecto de este hecho. ¿Qué van a hacer durante la hora que todavía queda?
Uno de los historiadores hablando de los “hábiles interrogatorios” a los que fueron sometidos algunos de los sospechosos de ser autores del atentado consigue arrancarme una sonrisa. Parece que lo bueno todavía no ha acabado.
Cinco minutos después ya están hablando de la ejecución de Santiago Salvador… Ahora sí que no tengo ni idea de que temas van a seguir tratando durante el tiempo que falta. El tío que tengo sentado al lado no deja de echar vistazos a mi pantalla para ver que es lo que estoy escribiendo. Me esta empezando a poner nervioso.
Finalmente he desconectado. Empiezo a cotillear por Facebook y twitter. El documental se ha convertido en un zumbido de fondo al que no presto atención. Esto me mantiene distraído durante un buen rato. No sé qué he estado haciendo hasta ahora sin el netbook en clase.
No obstante, también llego a cansarme de navegar por internet. Levanto la vista y observo al resto de estudiantes que me acompañan en el aula. Localizo a un par de chicas que están de buen ver y me dedico a desnudarlas mentalmente y a fantasear un poquito. Acabo distrayéndome incluso más que con internet.
Cuando me quiero dar cuenta, el documental está a punto de terminar. Han pasado a una discusión sobre la pena de muerte en una clase de adolescentes charnegos de mentalidad limitada y catalán del Hospitalet. Una buena traca final para acabar la mañana. No he tomado ningún tipo de apuntes en toda la clase.
Voy a ir apagando esto y preparándome para salir del aula. Son casi las once. En teoría tengo una clase más, arqueología, pero como todos los días que he ido he acabado haciendo incluso menos que en este rato que he relatado, me parece que me voy a ir para casa. O al Fnac a cotillear libros y pelis. Lo decidiré sobre la marcha.
Que maravillosa es la vida universitaria…


domingo, 16 de octubre de 2011

Noche de Cine

El conocido Festival de Cine Fantástico de Sitges ha llegado a su fin, y pese a que hoy domingo continúen realizándose algunas proyecciones, ayer se le dio cierre con la gala de clausura y los distintos maratones. Y es por este motivo, ni corto ni perezoso, me dispuse a disfrutar de más de 7 horas ininterrumpidas de cine para despedir como se merece a una de los eventos anuales más importantes de mi localidad.


Empecé con la película que cerraba el festival, la precuela homónima del clásico de terror de John Carpenter “The Thing”. No voy a ocular el hecho de que hasta hace un par de días no había visto la original, tal vez por eso mis opiniones al respecto no sean lo suficientemente consistentes; fui a ver la precuela sin tener todavía muy digerida la cinta original.
El argumento es sencillo: Un grupo de investigadores encuentra una nave alienígena y su ocupante enterrados bajo el hielo de la Antártida. Decidirán desenterrar al extraterrestre para estudiarlo, pero lo que no esperarán es que esté siga vivo y, tras deshacerse de su prisión de hielo, se dedicará a cazarlos con la finalidad de poder escapar de ese lugar tan inhóspito. Y es que esa extraña criatura tiene la habilidad de replicar a los otros organismos, de manera que los supervivientes se verán inmersos en un juego de desconfianza en el cual no podrán fiarse de nadie y en el que su supervivencia estará en juego.
Lo cierto es que se nota que en esta precuela han querido aprovechar los avances en el campo de los efectos digitales, desde las diferentes mutaciones causadas por el organismo alienígena hasta una gigantesca nave espacial enterrada bajo el hielo, los responsables del film han buscado darle una espectacularidad de la cual la cinta original carecía. Habrá quien considere que la película original tiene más encanto puesto que logra crear una sensación de suspense y repulsión en el espectador mediante medios más limitados; tal vez es verdad. Pero por lo que a mí respecta, la nueva ha conseguido provocar en mi las mismas sensaciones y si los avances en el CGI han permitido lucirse más en lo que respecta  a la criatura alienígena, por mi perfecto.
Conclusión: ¡una manera fantástica de empezar la noche!


Una vez acabada esta película, conseguí colarme de nuevo en la sala para poder disfrutar del maratón que se iba a proyectar. Tres películas y un corto que mantendrían a los asistentes en sus butacas hasta primeras horas de la mañana.
La manera de empezar con el maratón fue el corto italiano Il Cavaliere Errante, una cosa rara que relataba como la Muerte perdía su guadaña y debía recuperarla para que la gente pudiese volver a morir. Pese a que, a mi parecer, la intención del director era la de rodar algo serio, lo único que consiguió fue provocar mareas de carcajadas entre el público en diversas ocasiones. Una Muerte que se dedicaba a ir de un lado a otro, recorriendo parajes sacados de documentales de la 2, y gritando de forma ridícula por la pena de haber perdido su querida guadaña o una extraña marioneta que representaba al poeta latino Virgilio y que ejercía de narrador de la cinta son algunas de las ridiculeces que causaron que los asistentes se tomasen a broma el inicio del maratón. Surrealismo en estado puro.


La primera de las películas con cara y ojos del maratón fue lo que hasta poco antes había sido una película sorpresa y resultó ser un film llamado Killer Joe, que hace un rato he visto que está basada en la obra de teatro del mismo nombre. En él nos relatan como una desestructurada familia de Texas contrata a un asesino a sueldo, un detective de policía llamado Joe, para que mate a la madre de familia y así poder cobrar el dinero del seguro. Dado que Joe cobra por adelantado y la familia no dispone de ese dinero, le ofrecen a la pequeña Dottie como fianza hasta que cobren el seguro y le puedan pagar. De este modo, se iniciará una extraña relación entre Joe y Dottie que acabará provocando que las cosas terminen muy mal.
Nos encontramos ante una película bastante dura, llegando a ser desagradable en algunos momentos. Sin embargo, a mí me acabó gustando y el rato que duró se me pasó volando. Una suerte que este film resultase ser la película sorpresa del maratón.


El siguiente film fue la aclamada Juan de los Muertos, una película de zombies realizada en Cuba que mezclaba el género de los muertos vivientes y el humor bastante bien. La historia gira en torno Juan, un cubano que dedica su vida a vaguear y a delinquir por las calles de la Habana y que ve como su mundo se trastoca cuando una epidemia de zombies infesta la isla. No obstante, decide aprovecharse de la situación y junto a sus amigos establece un negocio de exterminación de zombies.
La película no estuvo mal, conseguía arrancar bastantes risas debido a lo surrealista de algunas de las situaciones planteadas. Eso sí, a lo mejor soy yo el raro, pero en más de una ocasión me vi obligado a leer los subtítulos en ingles porque, pese a que la película estaba rodada en castellano, había momentos en que no entendía en absoluto lo que decían. Y, aunque luego  he visto que tan solo dura hora y media, a mí se me hizo un poco larga.


Finalmente el maratón cerró con la española Lobos de Arga, un film que no se si pretendía ser de humor o de terror. Cuenta como Tomás, un escritor de tres al cuarto, llega a un pequeño pueblo perdido en la montaña, Arga, donde había vivido de pequeño, para ser nombrado hijo predilecto de la localidad. Lo que no sabe es que en realidad se trata de un complot urdido por los pueblerinos para poner fin a la maldición del hombre lobo que reina sobre el pueblo y que fue impuesta por una gitana a una de los ancestros de Tomás.
Como bien he dicho, aún no se si esta película se trataba de una comedia o si realmente intentaba ser un film de terror. Situaciones totalmente absurdas, incluso relacionadas con el hombre lobo, destruían totalmente la posible tensión que en algún momento pudiese haber causado la cinta. Alguna risa y no se hizo larga, podría haber sido peor.


En conclusión, la noche estuvo muy bien. Pese a que pueda haber parecido excesivamente crítico con las películas, lo cierto es que yo no voy al cine buscando la exquisitez técnica o argumental. Es más, tratándose de un maratón de diversas películas a altas horas de la noche, con que no me aburra ni me duerma ya cumplen de sobra. Y permanecí despierto y entretenido toda la noche.
Extraterrestres mutantes llenos de colmillos y tentáculos, parcas guadañofílicas, amas de casa feladoras de nuggets, estúpidos cazadores de zombies cubanos, y hombres lobo gallegos enclenques como ellos solos… ¡¡Una manera genial de ponerle fin al festival!!

jueves, 13 de octubre de 2011

Hollow

Cuando empiezas algo en esta vida, normalmente lo haces con ganas, ilusión y esperanzas; sobre todo si es algo que siempre te ha gustado y llamado la atención. Te levantas por las mañanas lleno de energía, dispuesto a afrontar las horas que tienes por delante con interés y dedicación. Sin embargo, hay veces en que todo empieza a torcerse.
Con el paso de los días ves que aquello no es lo que esperabas. Intentas sobrellevar esta decepción diciéndote a ti mismo que es cuestión de acostumbrarse, que no todo puede ser diversión y que hay que tener paciencia. Aguantas estoicamente a la espera de que la situación vuelva a mejorar y todo te parezca tan maravilloso como al principio. Evidentemente, las cosas solo van a peor.
Pierdes absolutamente el interés. Pero en el momento en que te das cuenta de esto, ya ha pasado demasiado tiempo como para enviarlo todo a la mierda y empezar de nuevo con otra cosa. No puedes tirar unos años a la basura, darlos por perdidos. Decides que a estas alturas, pese a que aquello que puedas aprender te la trae al pairo, lo suyo es acabar lo que has empezado y seguir hasta el final.
Ciertamente la constancia es una cualidad muy loable, sí, y los conocimientos nunca están de más. Pero ha llegado un momento en que el hastío causado por hacer una cosa que ya no te gusta y la rabia de ver que estas invirtiendo el tiempo en algo a lo que no le sacaras partido en un futuro hacen que la simple perdida de interés esté a punto de convertirse en odio.
Así es, odio. No creo que tarde mucho en afirmar que odio lo que hago. ¿Me quejo por quejarme? Yo creo que no. Me levanto vacío y me voy a dormir vacío; lo que hay en medio es simplemente aburrimiento y, dentro de poco, odio.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Stupidly addicted

Hay veces en las que un vídeo o una canción absurda consiguen activar esa parte de nuestro cerebro que hace que nos volvamos adictos a ellos. Como la droga, necesitamos verlos o escucharlos una y otra vez, hasta la extenuación, y no por ello dejan de tener el mismo encanto que tenían la primera vez.
La ultima de estas adicciones la estoy sufriendo con lo que parece ser un anuncio promocional de Como conocí a vuestra madre, que utiliza imágenes y diálogos del primer capitulo de la séptima temporada para realizar un remix cuanto menos curioso. Aquí podéis verlo:


No se a vosotros, pero a mi me parece descojonante. Es darle al play y verlo una y otra vez; y en cada uno de los visionados me río tanto o mas que en el anterior.
¿Y vosotros? ¿También habéis estado enganchados? ¿Conseguisteis dejar el vicio o aún sufrís la adicción?

Mosbius Designs is failed... :(


martes, 20 de septiembre de 2011

Deus ex machina

La expresión Deus ex machina tiene su origen en las obras de teatro de las antiguas Grecia y Roma, a consecuencia de ciertos momentos en los que un dios descendía sobre el escenario montado en una grúa para resolver una situación muy complicada. En la actualidad, sin seguir una traducción tan literal, dicha expresión se utiliza para hablar de aquellas situaciones en las que en un libro, película, obra de teatro o serie de televisión aparece un elemento que resuelve la trama sin seguir una lógica con el argumento establecido hasta el momento.


Es cierto que hay veces en que algunas historias llegan a enredarse tanto que el introducir uno de estos elementos milagrosos se convierte en la única solución posible. Sin embargo, hay otras en las que se recurre a ellos como salida fácil, llevando la historia en cualquier dirección teniendo la seguridad de que, llegado el momento, aquello que resuelva la situación caerá del cielo.
Considero que el recurrir de manera excesiva a los Deus ex machina es algo que puede llegar a destrozar una historia. Si se llega a un punto en que eres plenamente consciente de que, suceda lo que suceda, la situación va a acabar resolviéndose en el ultimo momento y por arte de magia, el interés que uno pueda tener por aquello que esta leyendo o viendo desaparecerá por completo.
En la novela Misery, de Stephen King, el protagonista , Paul Sheldon, es secuestrado por Annie Wilkes, una fan desquiciada que le obliga a escribir la continuación de su saga de novelas más famosa. Puesto que al final del libro anterior Paul había matado a la protagonista, inicialmente intenta una salida Deus ex machina para traerla de vuelta. Este hecho enfurece enormemente a Annie, que considera que estos eventos son "hacer trampa" y que lo único que consiguen es destruir la historia, y acaba por castigar a su cautivo para que consiga salir de la situación en la que él mismo se había metido al final de la otra novela. Con esto no estoy diciendo que este bien llegar a los extremos de psicopatía de Annie, pero si que tiene algo de razón al sentirse estafada ante este tipo de situaciones. Y más aún si se convierten en una costumbre.
¿Vosotros que opináis?

domingo, 18 de septiembre de 2011

Ex Libris Vol.2 - A Dance With Dragons

Suele suceder que, cuando un libro (o colección de libros) es adaptado al cine o a la televisión, empiezan a salir fans incondicionales de debajo de las piedras. Parece como si la historia que se narra en la película o serie no existiera hasta ese momento y lo que suele suceder en realidad es que el producto cinematográfico resulta bastante inferior a la obra literaria. Es una lástima que, en la sociedad en la que nos encontramos, la afición por la lectura se esté perdiendo. La gente no descubre historias maravillosas por miedo a abrir un libro. Sin embargo, no voy a dedicarme a hablar acerca de esto. Tal vez otro día.
Todo este rollo me ha venido a la cabeza a raíz del último libro que he leído y he acabado hará unas pocas horas: A Dance With Dragons, de George R.R. Martin. Este libro, publicado el pasado mes de julio, es la quinta parte de la serie de novelas Canción de Hielo y Fuego, de la cual la primera parte, Juego de Tronos, fue adaptada a la televisión hace unos pocos meses (y bastante fielmente debería añadir).
Conocí la existencia de estos libros gracias a una compañera de la universidad y ya desde el primer libro me enamoré de la historia y de sus personajes: Tyrion Lannister, el enano hermano de la reina; Jon Nieve, el bastardo de la casa Stark; su hermana, la pequeña Arya; o la princesa en el exilio, Daenerys Targaryen; son solo algunos de los protagonistas con los que no tardas en encariñarte.
No voy a entrar en spoilers por si alguno de los que leáis esto tenéis interés en echar mano de los libros (o ver las siguientes temporadas de la serie de televisión…). Acerca del argumento tan solo diré, como ya se encarga de hacer el autor en la primera página del libro, que no se trata estrictamente de una continuación de la historia. Este volumen y el anterior, Festín de Cuervos, suceden a la vez en el tiempo, lo único que cada uno narra lo sucedido con unos personajes en concreto. Sin embargo, llega un momento en que A Dance With Dragons alacanza el límite cronológico establecido por su predecesor y continúa narrando la historia, trayendo de vuelta a algunos personajes que ya habían aparecido en el volumen anterior. Tal vez por este hecho podría decir que este quinto libro me ha gustado más que Festín de Cuervos, ya que prácticamente todas las historias narradas han sido las de mis personajes favoritos, mientras que en el cuarto libro tan solo aparecían dos de ellos.
Por si alguno se pregunta porque me he referido al libro con su título original mientras que al resto los he nombrado con el título traducido, se debe a que no he tenido espera a que lo tradujeran y me lo he leído en inglés. La lectura se hace un poco más pesada pero también va bien para no oxidarse después de mucho tiempo sin practicar este idioma. No sé cuándo llegará la traducción, pero de este modo la espera se hará más llevadera.
Ahora tan solo me queda esperar a que se publique la sexta parte, The Winds of Winter, para saber cómo continúa todo. Sin embargo, teniendo en cuenta que entre la publicación de la cuarta y la quinta entrega pasaron casi seis años, creo que la espera va a ser larga…


domingo, 11 de septiembre de 2011

Watch 'till you bleed

Setiembre.
El verano llega a su fin. Las playas empiezan a vaciarse, los guiris abandonan las calles de nuestros pueblos y el anuncio de la vuelta al cole del Corte Inglés nos avisa de que se aproxima la hora de regresar a las clases (aunque al menos este año parecen haberse percatado de que se trata de un hecho traumático y no algo con lo que regocijarse, y han decidido prescindir de una vez por todas de aquella horrible cancioncilla con la que llevan torturando a escolares durante muchos años para estas fechas).
E igual que los niños vuelven al cole, las diferentes series regresan a las pantallas de nuestros ordenadores para, durante una temporada más, intentar mantenernos enganchados con las nuevas vivencias de nuestros personajes favoritos. Pero es en este momento cuando más de uno se realizara la fatídica pregunta: ¿Es realmente necesaria una temporada más?


Y es que hay ocasiones en las que una serie llega a alargarse tanto, que las ganas de seguir viendo lo que les sucede a sus protagonistas son inferiores al desánimo que produce el descubrir como el argumento de dicha serie va degenerando más y más hasta convertirse en poco más que una sombra de lo que llegó a ser en algún momento. Los encargados de producir una serie deberían saber cuándo esta llega a un punto de no retorno en el cual, de seguir adelante con ella, está destinada a ir siempre a peor.
Hay casos en los que una serie va teniendo altibajos; una temporada es más buena, la otra no lo es tanto. Sin embargo, hay otras series que llegan a un final de temporada en el que, de darla por finalizada, esta se convertiría en una obra de arte con un final perfecto. Por el contrario, si se decide seguir con ella, pese a que los capítulos no sean malos, siempre se tiene el regusto amargo de que no llegan a la calidad alcanzada en ese momento clave.
Luego ya están aquellas series en que la dignidad se tira directamente a la basura y va degenerando más y más hasta dar vergüenza ajena, pero estos casos ya no se merecen ni que perdamos el tiempo hablando de ellas.
¿Vosotros que opináis? ¿Preferís que una serie dure menos temporadas pero que estas tengan mejor calidad o por el contrario os conformáis con ver a vuestros personajes favoritos por muy estúpida que sea la historia que estos nos cuentan?

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HA LLEGADO AL MÁXIMO DE PALABRAS QUE PUEDE LEER EN ESTE BLOG. ESPERE 45 MINUTOS PARA PODER SEGUIR LEYENDO.

jueves, 28 de julio de 2011

Blitz

Seguro que todos vosotros os habéis encontrado alguna vez en esta situación: Por cualquier motivo (dolor de cabeza, examen al día siguiente, hemorragias menstruales, intoxicación por radiación, etc.) os veis obligados a abandonar a vuestro grupo de amigos a horas tempranas o, directamente, no podéis quedar con ellos; al día siguiente os llegan noticias de que os perdisteis una fiesta colosal, increíble, de aquellas que jamás vuelven a repetirse. Vosotros intentáis mantener el tipo y os comportáis con cierta indiferencia, de cara al público os alegráis de que vuestros amigos se lo pasaran tan bien. Sin embargo, por dentro os corroe la envidia.

Cuidado, que con esto no quiero decir que no os haga gracia que vuestros amigos se lo pasen bien en vuestra ausencia, sino el hecho en sí de haberos perdido una ocasión única y especial. La diferencia entre ambas cosas es pequeña, pero existe, y no quiero que penséis que soy un cabrón que cuando debe quedarse en casa se pasa el tiempo deseando que sus amigos no se diviertan un ápice.

Ciertamente, es normal que esto pueda suceder en alguna ocasión. Las probabilidades de que el día o la noche en que decides ausentarse acaben resultando memorables están ahí. No obstante, cuando este hecho empieza a ser algo habitual, deberíamos preguntarnos qué es lo que sucede.

Si resulta que en cada puñetera ocasión en que nuestros amigos se encuentran sin nosotros los niveles de diversión y desenfreno llegan a límites legendarios habría que empezar a preocuparse. ¿Estamos malditos? ¿Hay alguna extraña fuerza cósmica que conspira en nuestra contra y desea que nos perdamos todos aquellos eventos que queden grabados en la memoria de nuestros camaradas? ¿O tal vez se trata simplemente de un amigo tocapelotas que tiene la extraña afición de exagerar las situaciones, convirtiendo una noche del montón en  una orgía dionisíaca, con el único fin de que nos carcoman los celos?

Expertos de todas partes del mundo se encuentran estudiando este fenómeno a la espera de poder dar con una respuesta al enigma. Por lo que a mí respecta, haré oídos sordos a los comentarios que pueda hacer la gente sobre los eventos a los que me ausento. Porque ya sea cosa de un hechizo, del karma o del gilipollas de turno, nada va a hacer que me arrepienta de las decisiones que tome (ya sean voluntarias o forzadas por elementos externos).

Que les den por culo a todos, yo quiero volver a ser Fornido Rock.


miércoles, 20 de abril de 2011

Nueva década, nuevas reglas

¿Hay alguien ahí? ¿Por algún casual todavía quedan personas que entren en este rinconcito de la red perdido de la mano de dios? Si es así, me alegro.
Hace mucho tiempo desde la última actualización, lo se; pero cuando uno pasa por un periodo de sequía creativa suele ocurrir que no encuentra ninguna idea para escribir. Me diréis que los temas que acostumbro a tratar tampoco necesitan de una especial creatividad ni imaginación, tenéis razón; no obstante, tampoco quiero limitarme a aburriros con mi vida diaria porque, sinceramente, ni a vosotros os interesará ni yo tengo intención de que sepáis de mi mas de lo estrictamente necesario.
En fin, mientras trabajo en un proyecto con el que espero dar un soplo de aire fresco a este blog, intentaré actualizar más a menudo, sin largas pausas como ha ocurrido en esta ocasión.
Y, entrando de una vez en materia, regreso por todo lo alto con un tema por el cual, algunos de vosotros, podríais tildarme de friki o antisocial: ir solo al cine.
Hoy, sin ir mas lejos, estaba aburrido en casa y me he decidido a ir solo al estreno de "Scream 4". Si, soy un sentimental y no me ha importado pagar por ver la nueva entrega de una saga que me ha hecho pasar buenos ratos en el pasado. Lo cierto es que la película ha estado bastante bien, más de lo que esperaba, y os la recomiendo si queréis pasar el rato con una película de terror a la vieja usanza, entretenida y sin pretensiones.
No obstante, este no es el tema a tratar. 
En la actualidad, ir al cine se ha convertido en una práctica social, ya sea con la familia, con amigos o con la novia, lo normal es ir con más gente y no es habitual ver a alguien yendo solo a ver una película.
Yo disfruto acudiendo solo al cine. Me ahorro muchos quebraderos de cabeza que se producen cuando uno va en grupo: no he de ponerme de acuerdo en que película ir a ver, ni que sesión, ni nadie llega tarde y me toca entrar a la sala una vez empezado el film. Llamadme borde, pero si se supone que vas al cine a ver la película, no necesitas a nadie más al lado para realizar tal actividad.
Ojo, no penséis que soy un ermitaño que rehuye el contacto humano. Disfruto también al ir al cine acompañado, no obstante, me parece que ir solo debería ser algo que no extrañase a los demás cuando se lo cuento.
Por eso os digo: id solos al cine algún día; no os comáis la cabeza intentando encontrar a alguien que os acompañe, cuadrando horarios y haciendo malabarismos con la agenda. Simplemente buscad una peli que os interese, comprad la entrada y disfrutad de ella. Ya me contaréis.
¡Un saludo para todos!


lunes, 14 de marzo de 2011

La Fórmula del Éxito

Bueno, bueno, ha pasado más de una semana desde la última actualización. ¿Me echabais de menos? Lo cierto es que estos días no han sido los más idóneos para escribir nada, tanto por falta de ideas como por falta de tiempo. Sin embargo, una vez que el Carnaval ha terminado y se han dejado atrás sus secuelas físicas y psíquicas, llegó la hora de ponerse de nuevo manos a la obra e inundaros con todo aquello que me apetezca contar y vosotros no tengáis el más mínimo interés en escuchar.
Y vuelvo a la carga hablando del mismo tema que en la entrada anterior: el Carnaval.
Quien más y quien menos, ha escuchado hablar alguna vez sobre el Carnaval de Sitges; un pomposo despliegue de carrozas, disfraces y música a todo volumen que, para aquellos que no salen disfrazados en alguna de las muchas collas, puede llegar a hacerse interminable. No nos engañemos, pese a encantarme el Carnaval, algún año que he tenido que ver el espectáculo desde la barrera me he cansado rápidamente de la procesión de carrozas y estoy convencido de que aquellos que habéis vivido esta situación en vuestras carnes estáis de acuerdo conmigo.
En el lado contrario están aquellos que participan en la rua, que se ven sometidos a un extraño fenómeno espacio-temporal que comprime el tiempo de tal manera que las horas que dura todo el recorrido parece que son unos cuantos minutos.
Pero bueno, antes de irme más por las ramas volveré al tema en cuestión que quería tratar. Y es que con el paso de los años, he podido ir comprobando como la temática de los disfraces de la mayoría de las collas ha ido encaminándose cada vez más a lucirse y enseñar carne que a buscar un disfraz original y divertido. Plumas, torsos desnudos, tangas microscópicos… llega el punto en que algunos disfraces parecen copias los unos de los otros a las que solamente se les ha cambiado el color. “¿De qué es tu disfraz? Fantasía de…” con este título se denomina a los diferentes disfraces que recuerdan muy vagamente a aquello en lo que se supone que se inspiran.
Tal ausencia de ropa, me hace pensar que los diseñadores de estos disfraces deben creer que estamos en Rio de Janeiro o en las Canarias, olvidándose que en realidad vivimos en la costa del Mediterráneo y que aquí, en febrero, acostumbra a hacer un frío que te cagas. Ojo, que a mí me parece perfecto ver a mujeres ligeras de ropa, pero bueno para su salud no debe ser (la hipotermia acecha, amigas) y, sin ánimo de ofender, hay quienes no están hechas (o hechos) para llevar según que disfraces.
Pero, por suerte, todavía se pueden encontrar collas que buscan la originalidad y la diversión. Su única pretensión es pasarlo bien y divertirse, nada más. Y pese a que tal vez cuentan con disfraces más sencillos, cumplen con creces su objetivo. Esta es la Fórmula del Éxito.
La verdad, prefiero llevar un disfraz que menos ostentoso pero que sea más divertido  y pueda liarla a gusto (impagable la mezcla entre Batman y violador de este año), que gastarme un dineral en un disfraz sin personalidad y que tenga como único objetivo el lucimiento personal. Sobre todo teniendo en cuenta que no hay tanto que lucir…


jueves, 3 de marzo de 2011

Alabem tots al rei dels poca-soltes!!

¿Cuando cae Carnaval este año? Se trata de una pregunta que todos hemos escuchado alguna vez que otra y es que la movilidad en la fecha  de esta festividad es algo que nos trae de cabeza a más de uno. No obstante, la espera ha llegado a su fin y tras más de un largo año, podemos decir que el carnaval ha vuelto. ¡Ya era hora!
Disfraces, carrozas, comparsas, merengadas, música en las calles y la impunidad para dar rienda suelta a las mayores locuras; todos estos elementos conforman un cóctel explosivo que convierte al carnaval en una de las mejores festividades del año.
Y es que uno, en carnaval, tiene carta blanca para hacer todo aquello que puede estar mal visto durante el resto del año. Mediante el uso de un disfraz, que siempre otorga algo de anonimato y te permite adoptar una personalidad diferente, y la mayor permisividad de la que hace gala la gente, estos días se convierten en una válvula de escape para soltar todo aquello que nos guardamos al no ser bien aceptado socialmente o simplemente porque no nos atrevemos a hacerlo.
Tampoco os asustéis, no tengo pensado matar a nadie ni nada por el estilo. Simplemente, en estas fechas me siento menos cohibido a la hora de hacer el gilipollas en publico. Dejaré que sea mi disfraz el que me lleve a mí y no la inversa. A ver donde acabo...
De modo que, amigos, dejad de lado la vergüenza, los prejuicios y todo aquello que suponga un lastre y preparaos para unos días de diversión, locura y desenfreno. ¡Disfrutad tanto como podáis!

Per Carnaval, tot s’hi val!!!